
A veces me sentía una invasora, pero no estaba bien definido qué era, pero ahora sí lo soy, qué genial es cuando no hay dudas sobre algo: soy una invasora en tu blog, una impostora que escribe y escribe y publica en TU BLOG. Qué lindo es tu blog, ya seremos unas capas tecnologys y sabremos como ponerle boludeces, por lo pronto sólo somos atolondradas, atolondradas que hablan, caminan, y se ríen y son amigas.
Te juro que me encanta ser tu amiga, yo sé que ésta paparruchada la dicen todas las cartitas de tercer grado,pero es la pura, tersa y suave verdad. Es por eso que me pego a tí como garrapata en celo (mmm... rico!) y te sigo, y seguimos juntas. ¡Gracias amigucha mía del almita! Es pedorrísimo el texto pero no sé, los dedos iban solos manoseando el teclado y aparecían cosas en la pantalla y predigo el futuro: voy a poner publicar entrada en breve.
Te quiero tanto que hasta dejaría que con tus manos en empanada del horror me pegaras cachetaditas durante tres horas mientras suena Leo Mattioli y huele a vómito negro con salchichitas.


1 comentario:
Memoriosa tu memoria en memoriar las palabras de Ofelia. (¿valga la redundancia?)
Che, parece que tu amiga te quiere tanto, que llega hasta el punto escatológico más asquerosamente abisal.
Van saludos.
N.
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